Ignacio Sanz: "La sombra del pantano"

Este proyecto editorial, acaba de dar otro paso. En esta ocasión comenzamos a explorar el territorio del relato breve con el inicio de una nueva colección que hemos bautizado con el nombre de Vivac y que inauguramos con la novela corta La sombra del pantano de Ignacio Sanz.
El proyecto que ahora inauguramos será de pequeños libros –en cuanto a su formato (10 por 15 cm)– editados con el mayor cuidado y cariño. En este caso, cien páginas con varias fotografías a color, debidas al Martín López Sanz, incluida la de la portada, cuya imagen también os adjuntamos.
Como siempre, está ya a vuestra disposición en la página web de la editorial y, además, se puede adquirir en las librerías.
No es cuestión de alargarnos más, aquí os dejamos algo de lo fundamental de la novela y su autor
El libro
La sombra del pantano es el último relato escrito hasta ahora por Ignacio Sanz, con el que Isla del náufrago inicia su colección de relatos Vivac.
El autor, aprovecha el anuncio de la construcción de un descomunal pantano en el curso medio de un río para reflexionar sobre el abandono de nuestros pueblos, la soledad, lo complicado de las relaciones humanas, sobre cómo el capitalismo salvaje, con tal de obtener réditos desproporcionados, no repara en nada, ni siquiera en anegar setecientas hectáreas de bosque con todo lo que eso supondría: la muerte de pinos, álamos, olmos, helechos, encinas…, toda la fauna, y, por si esto fuera poco, arrasar la memoria de sus habitantes.
El autor
Ignacio Sanz. Lastras de Cuéllar, 1953. Cuenta con una vasta obra publicada que abarca novela, relato, viajes, literatura infantil y juvenil y etnografía. Narrador oral y columnista de El Norte de Castilla. “Retrato de un ciempiés”, “María, ojos de lechuza” (Isla del Náufrago) y “El diente de oro de la abuela Vladimira” son sus tres últimos libros publicados. Algunos de sus libros se han traducido a varios idiomas.

«Noto un rebullir de ortigas en la tripa cuando pienso que pueden construir un pantano en el pueblo de mis padres»



Autorretrato postal. Maribel Gilsanz

Pasa el tiempo. Es un tópico decir que lo hace muy rápido, pero, como cualquier tópico, tiene mucho de cierto. Todo en realidad.
Porque ahora abro este blog y me doy cuenta que han pasado algo más de siete meses desde la última entrada que subí.
Siete meses desde que lanzásemos al vuelo María, ojos de lechuza...
Pero estamos de vuelta. En esta ocasión para anunciaros a todos que acaba de llegarnos de la imprenta la nueva criatura, un nuevo proyecto editorial: Autorretrato postal, escrita por Maribel Gilsanz.


Maribel Gilsanz
Escritora y artista plástica nacida en Navalmanzano (Segovia). 
La autora
Autora de las novelas Doble o nada y El punto invisible, publicadas por la editorial La Tertulia de los Martes, 2008. 
Ha colaborado con artículos y relatos en diferentes medios, como la revista Campo de Agramante, de la Fundación Caballero Bonald; y Ámbitos Feministas, editada en el departamento de lenguas modernas de Western Kentucky University. 
Las publicaciones más cercanas de relatos en libros colectivos se encuentran en: Hablando con Teresa de mujer a mujer, editado por el Gobierno de Cantabria, 2015. Segovia Negra, editorial Derviche, 2016. El Cronógrafo, editorial Almuzara, colección de relatos Fide, 2016.
Ha participado con textos de arte en catálogos, poemas en recitales, como asesora en exposiciones culturales, jurado en concursos literarios, moderadora en encuentros y presentaciones de libros. 

Portada de la novela
La escritora María Sentís escribe una carta dirigida a su marido con la intención de desprenderse de los velos que han cubierto una vida llena de secretos. La carta va tomando vida propia y se convierte en un lugar al que la protagonista accede para observar su mundo emocional. Se mira en ella como en un espejo y construye un autorretrato con los otros rostros que pasan por él. Esos personajes importantes de su vida que, afectados por su forma de mirarlos, quedan impregnados de ella y nos ayudan a descubrir su propia manera de amar, perdonar o traicionar. Su sexualidad. Sus interrogantes.

La fuerza que ofrecen los cambios de siglo para la transformación social y personal y el aniversario de su hijo fallecido años atrás, le ayudan a emprender un ejercicio de introspección que provoca en ella una metamorfosis. Entra en la nueva etapa con la sensación de que la existencia ya no puede proporcionarle más que recuerdos. Pero la vida se revuelve y ofrece sorpresas a cada paso. Solo hace falta dilatar la escritura de una carta, dejar que pase el tiempo, para darse cuenta. Repetir o experimentar nuevos aciertos y errores. Descubrir que hay muchas maneras de vivir. 

Salto del duelo al sexo como quien se zambulle en una piscina para soportar el infierno.

María, ojos de lechuza

Queremos compartir con todos nuestros amigos, lectores y seguidores la alegría de esta pequeña editorial por el nuevo libro que acaba de ver la luz: "María, ojos de lechuza" escrito por Ignacio Sanz e ilustrado por Mariano Carabias.
Cuando llegó el original escrito por nuestro admirado Ignacio Sanz, no dudamos acerca de su calidad y por tanto de la suerte que habíamos tenido al haber caído en nuestras manos. Aunque era un pequeño reto para la línea editorial, pues es el primer título en el ámbito de la literatura infantil o juvenil, intuimos que su publicación era un desafío que se debía afrontar, pues, a nuestro modo de ver, se trata de un texto muy adecuado para acercar a nuestros niños a partir de los nueve o diez años a otras claves algo diferentes de lo que están acostumbrados. pero mejor os dejamos con el texto que aparece en su contraportada:
Zacarías, el niño narrador de “María, ojos de lechuza” cuenta los curiosos paseos que da por La Alameda del Parral de Segovia, al lado de su tío, el pintor Jesús González de la Torre y de Zoila, su gata, tocada con una extraña mancha azul en la cola. Los tres, tío, sobrino y gata, siguen el vuelo errático de la lechuza que habita en la Alameda en la que vive reencarnada la escritora María Zambrano. Zacarías, Zoila y Zambrano comienzan por “z”. Detrás de esta historia late un acercamiento al mundo de la creatividad. Junto con el tío, el sobrino, la gata y la lechuza, en estos paseos iniciáticos, aparecen también los poetas San Juan de Cruz y Antonio Machado, dos paseantes insignes de un valle cargado de historia y espiritualidad
Al mismo tiempo, también destacamos la riqueza y calidad de las ilustraciones de Mariano Carabias realizadas al servicio del texto, que lo realzan y que, deseamos de todo corazón, ha de encantar a los pequeños... Pero no sólo a los pequeños. También los adultos podrán asomarse con deleite y provecho a esta propuesta que nos ofrece la imaginación del incansable Ignacio Sanz.

EL AUTOR 
Ignacio SanzFoto © Martín López Sanz
IgnacioSanz (Lastras de Cuéllar, 1953). Al menos para quienes vivimos en Segovia (aunque no sólo), es de sobra conocido, pues su trayectoria es amplísima. Isla del Náufrago puede presumir de que "María, ojos de lechuza" es el segundo título de nuestro catálogo debido a su prolífica pluma, pues ya hace unos años editamos su libro de relatos para adultos "Una tierra mansa". Nació en Lastras de Cuéllar en 1953 se define como escritor y narrador oral. Vive en Segovia. Autor de una abundante obra literaria que abarca novela, relatos, viajes, etnografía y literatura infantil y juvenil. Distinguido en dos ocasiones con el premio “Ala Delta” de literatura infantil por “Una vaca, dos niños y trescientos ruiseñores” y por “El hombre que abrazaba a los árboles”. También recibió el premio “Príncipe preguntón” por “Picasso me pica”. Columnista de “El Norte de Castilla”, dirige el Festival de Narradores Orales de Segovia.

EL ILUSTRADOR

Mariano Carabias
Mariano Carabias (Segovia, 1963). Al igual que el autor, es de sobra conocido en nuestra ciudad. Artista plástico e ilustrador. Autor de una variada obra artística que abarca distintas técnicas y medios expresivos; desde aquellas que se integran en la arquitectura, como los murales cerámicos, esgrafiados y vidrios grabados al chorro de arena, hasta la faceta más íntima de la pintura, destacando exposiciones individuales en Madrid, Barcelona, Zaragoza, Tenerife, Segovia ... Tiene ilustrada una veintena de libros, destinados al público infantil y al mundo de los adultos. Con este bagaje profesional apenas esbozado para Isla del Náufrago era una apuesta segura contar con su colaboración en este primer libro ilustrado de nuestro catálogo.
EL LIBRO
Aquí os dejamos el aperitivo en forma de imagen de la cubierta. Se trata de un ejemplar de 64 páginas de 14 cm. por 21,5 cm impreso en papel Offset ahuesado de 80 gramos. Su portada es estucada mate de 300 gramos plastificada en mate.
Ya a la venta por los canales habituales: a través de nuestra página web y en librerías de Segovia.

Cubierta del libro
PVP 12,00 € 



Reseña de "Cayo es mortal" en el Norte de Castilla, edición Segovia.

El pasado jueves 6 de julio en la edición segoviana de El Norte de Castilla el periodista Carlos Álvaro publicó una reseña sobre Cayo es mortal.
Aquí la tenéis, unos días después de su publicación.

Llorar duele, pero también libera
El autor (d) con su hijo Tatán Saiz Lobo, hace unos años / El Norte
 El escritor Juan Andrés Saiz Garrido publica ‘Cayo es mortal’, un libro dedicado a Tatán, su hijo fallecido hace cinco añosCARLOS ÁLVARO SegoviaJueves, 6 julio 2017, 14:14
«Lloré mucho escribiendo este libro, mucho, mucho, mucho…; y llorar duele, pero también libera. A veces, el llanto es satisfactorio, no de felicidad, pero sí de desahogo. Cuando a una persona se le muere un hijo…, hace algo para respirar o de lo contrario… Quiero decir que el pintor pinta un cuadro; el músico compone una sinfonía; el poeta escribe versos… De alguna forma hay que exteriorizarlo».
No ha sido fácil para Juan Andrés Saiz Garrido (El Espinar, 1951) escribir sobre la muerte de su adorado Tatán, segundo de sus cuatro hijos, pero el resultado es una delicia. Contra lo que pudiera pensarse, ‘Cayo es mortal’(Isla del Náufrago) no es un baño de lágrimas, sino una lección de vida y humanidad, un compendio de enseñanzas y valores que abre la puerta a la esperanza, a la certeza de que un mundo mejor es posible. «Los que somos padres procuramos inculcar valores nobles a nuestros hijos. Les decimos: haced lo que queráis, pero por el camino de la bondad, reflexiona el autor.
Tantán Saiz Lobo, un joven agente forestal lleno de vida y proyectos, comienza a sentir dolores en el pecho al regreso de un viaje a Bolivia. Después de un sinfín de pruebas en el hospital vizcaíno de Cruces, el diagnóstico no deja lugar a la duda: cáncer de pulmón con metástasis ósea. Su padre, Juan Andrés, enfermero de Urgencias además de escritor, sabe que el pronóstico es fatal. Un día, durante una sesión de quimioterapia, leyendo ‘La muerte de Iván Illich’, de Tolstoi, se topa con un silogismo estremecedor: «Todos los hombres son mortales; Cayo es un hombre, luego Cayo es mortal». «Todos sí –pensé– pero mi hijo no. Tatán no es Cayo ni Iván Illich; Tatán es un templo de bondad y belleza, con toda una vida por delante». Asumir la proximidad de la muerte es uno de los retos que Juan Andrés y los suyos afrontan con entereza y mucho amor durante la convalecencia de Tatán.
El fatídico desenlace no tarda en llegar. El dolorido padre se agarra entonces al recurso que más alivia su ánimo, la escritura, y con el corazón en la mano, que es como mejor se hacen las cosas, y una prosa elegante, carente de tópicos y sensiblerías, pero llena de amor y dolor, de honda reflexión y ternura, va esculpiendo página a página la figura del hijo ausente, que a lo largo del libro emerge pura, limpia, vigorosa, imponente. En ‘Cayo es mortal’, Saiz Garrido consigue algo tremendo: devolverle la vida a su hijo, aunque solo sea literariamente. «Hay un ejercicio de introspección muy grande. Echando mano de la memoria, logré reconstruir conversaciones que mantuve con él, momentos de complicidad que vivimos en numerosas ocasiones… Pero también hay en el libro un ejercicio bestial de documentación, porque revisé sus papeles, sus libros, sus discos, sus canciones, sus archivos fotográficos… Y regresé a los lugares que pisé con él, al Valle de Mena, a Fuentes Carrionas… y seguro que volveré a Mozambique en breve… ¿Todo lo que hago es culto a él? No, no todo, pero Tatán sí alumbra todo lo que hago. Siempre le tengo presente. Aunque no me obsesiona, sería injusto olvidarle», confiesa el autor, que asegura haber conocido más todavía a su hijo tras lo ocurrido: «Este duelo nos ha permitido entablar amistad con sus amigos, que me traen fotografías, que me cuentan cosas, anécdotas y recuerdos. Ahora conozco más a Tatán, o por lo menos, de otra manera».
La pasión de vivir de Tatán y su intenso amor por la naturaleza son constantes en un libro que ha tardado algunos años en ver la luz: «Tatán murió en la primavera de 2012 y yo empecé a escribir en otoño. Tardé siete meses en acabarlo. Después, le di a mi esposa, Marisa, el borrador para que lo leyera, pensando, ingenuamente, que lo que para mí había sido un placentero ejercicio que había conseguido sacar fuera parte del dolor, sería igual para ella... Tardó casi tres años en decidir que se publicara».
Pero la obra es una bendición y mañana será presentada en la Feria del Libro de Segovia, donde Saiz Garrido firmará ejemplares y completará, con palabras, el homenaje a su hijo. Será a las 20:00 horas.
Como dice el último párrafo del artículo, el día 7 a partir de las 20.00, se produjo la firma de ejemplares, previa entrevista o conversación que el propio Carlos Álvaro mantuvo con nuestro autor, y aquí está la prueba gráfica de ello.

En primer plano Carlos Álvaro, detrás, sonriente, Juan Andrés Saiz Garrido.


cayoesmortal.es

Este es el título de la página publicada por Juan Andrés Saiz Garrido, donde se ilustra, de algún modo, parte de lo que el libro cuenta.

Para quienes hemos tenido la suerte de leer el libro, contemplar las imágenes que veréis pulsando aquí, supone una especial emoción. En cayoesmortal.es podéis encontrar varias decenas de imágenes de la vida de Tatán desde su El Espinar natal hasta Bolivia, pasando por Coca, Mozambique, Fuentes Carrionas, Almazán, Marruecos, Mozambique, Amazonas, etcétera, etcétera, y los homenajes que se celebran periódicamente con el nombre de Tributatán... La página está dividida en un mosaico de nueve imágenes, a través de las cuales se accede a cada uno de los apartados en que se ha dividido su periplo vital, cada de uno de los cuales despliega un buen puñado de instantáneas.

Quienes ya nos estremecimos y nos divertimos y reflexionamos y lloramos con lo que Juan Andrés narra, ahora entendemos aún mejor lo que allí se dice.

Desde Isla del Náufrago queremos agradecer esta iniciativa de Juan Andrés Saiz Garrido, así como su nueva prueba de valentía, para ir encajando otro dolor más en sus recuerdos. Seguro que los próximos  lectores también lo agradecerán profundamente, como lo agradecemos quienes ya hemos completado el libro.

No lo dudéis, pasar unos minutos por cayoesmortal.es merecerá la pena.

Cayo es mortal en "La Tormenta en un Vaso"

Ignacio Sanz, habitual crítico en este blog especializado en reseñas literarias ha escrita ésta sobre el libro de Juan Andrés Saiz Garrido:


Este libro que ahora reseño se ha escrito muchas veces, pero como toda historia de amor llega a nosotros renovado y único porque habla de un ser irrepetible. Hace tres años, en primavera, leí en Jaén una variante de este. Aquel se titulaba La que no tiene nombre, su autora era la escritora colombiana Pilar Bonet y el homenajeado era un hijo desaparecido en Nueva York. Pero diría más, de la misma estirpe que este libro podría catalogarse El río, de Ana María Matute, que describe un pueblo con sus idas y venidas, con sus montes y sus ríos, con sus juegos, sus paisajes y sus personajes. Y todo lo escribe Ana María Matute para que el pueblo riojano de sus ancestros, en el que ha pasado los felices veranos de su niñez, no quede hundido para siempre bajo las aguas del pantano que le van a caer encima.
Juan Andrés Saiz Garrido (El Espinar, Segovia, 1952) se ha bregado en muchas tribunas periodísticas y ha escrito un puñado de libros, pero es, sobre todo, el autor de Los gabarreros de El Espinar, un magnífico libro de etnografía, un clásico que ha tenido la virtud de cambiar la percepción del pasado de un pueblo serrano a través de la descripción del oficio. Los gabarreros salían de casa cada mañana con un caballo matalón y un hacha; se dedicaban a recoger las leñas muertas en los extensos pinares de las laderas del Guadarrama, una actividad durísima en la que trabajó su padre en los años cincuenta. Tatán, el nieto de aquel gabarrero, deslumbrado por la naturaleza en sus años adolescentes, quiso ser agente forestal. Y lo consiguió. Tuvo varios destinos en los que ejerció su trabajo. Pero, como todo espíritu inquieto, no paró de viajar: Europa, Mozambique, Bolivia. Además de aquellos viajes, casi siempre con fines solidarios, cultivaba la música y la poesía en medio del silencio de las aldeas castellanas semivacías en la que vivía en comuna con otros compañeros de oficio. Y el amor, también cultivó el amor en grandes dosis.


El bálsamo de Juan Andrés (Artículo de Guillermo Herrero en el Adelantado de Segovia)

Como ya se comentó, el pasado sábado 10 de junio, El Adelantado de Segovia publicó sobre Cayo es mortal. El artículo está suscrito por el periodista, Guillermo Herrero. Aquí dejamos la transcripción completa del mismo: 
Lo peor que le puede pasar a un hombre es ver morir a un hijo. De la certeza de esta frase, muy extendida en el acervo popular, puede dar fe Juan Andrés Saiz Garrido. La enfermedad y muerte de Tatán Saiz Lobo le convirtió en un alma en pena, irreconocible hasta para los más cercanos. Alicaído, con el semblante triste y visiblemente más delgado, Saiz Garrido debió pasar entonces las de Caín.
Ahora, pasado ya un tiempo, acaba de publicar un nuevo libro, ‘Cayo es mortal’ (Editorial Isla del Náufrago), donde relata toda aquella experiencia, dura, pero intentando, sobre todo, transmitir un mensaje de esperanza. “No es un libro para sufrir”, advierte a las primeras de cambio. En cualquier caso, no oculta la historia de Tatán, su hijo, un agente forestal lleno de vida que comienza a sentirse mal tras un viaje a Bolivia. El diagnóstico es contundente: cáncer de pulmón con metástasis ósea.
"Última" de El Adelantado del 10 de junio
Poco después, Saiz Garrido se topa con una frase de Tolstoi en su novela ‘La muerte de Ivan Ilich’: “Todos los hombres son mortales; Cayo es un hombre, luego Cayo es mortal”. La cercanía de la muerte de Tatán supuso un auténtico mazazo para el escritor. Debía asumir la llegada de la parca, un reto mayúsculo.
Tras el desenlace, Saiz Garrido se agarra a lo que más le alivia, la escritura. “Tenía una necesidad vital de escribir este libro; si no lo hubiera hecho no habría enterrado correctamente a mi hijo”, dice. Reconoce haber llorado redactando ‘Cayo es mortal’, pero agrega que esas lágrimas fueron “liberadoras”. Deseaba expresar sus emociones más íntimas, entendiendo que “si no las sacaba al exterior se iban a pudrir dentro, dejándome morir en vida”. En ese sentido, el libro fue un bálsamo para curar la herida. Siete meses tardó Saiz Garrido en componer la obra, y tres años ha permanecido en un cajón, hasta que su esposa, Marisa, ha dado el visto bueno a la publicación, que se complementa con una web, cayoesmortal.es colorista, donde se han recopilado fotos de Tatán en sus viajes por el mundo.
“Entiendo que ‘Cayo es mortal’ puede ser un homenaje a nuestro hijo y, al tiempo, ayudar a familias que se sienten perdidas ante una situación similar”, sostiene el escritor.
A nivel personal, Saiz Garrido confiesa haber aprendido escribiendo el libro; entre otras cuestiones dice haber descubierto que un hijo es un desconocido para cualquier padre. “A pesar de la buena química que yo tenía con Tatán, le he conocido mejor en su ausencia”, afirma.
De los mensajes dejados por Tatán durante su existencia, Saiz Garrido quiere ahora rescatar, a modo de resumen, al menos dos: su pasión por vivir y su apología de la naturaleza. “Este libro —concluye Saiz Garrido— no busca un baño de lágrimas; al revés, es un canto a la vida”

"Cayo es mortal" en el Adelantado de Segovia

El Adelantado de Segovia publica en su edición de hoy una información sobre Cayo es mortal. La pluma de Guillermo Herrero, a modo de entrevista, resalta lo fundamental de este libro.

Aquí la reseña en la página web de El Adelantado. No obstante, entresacamos dos de las afirmaciones del autor sobre su obra:
Ahora, pasado ya un tiempo, acaba de publicar un nuevo libro, ‘Cayo es mortal’ (Editorial Isla del Naúfrago), donde relata toda aquella experiencia, dura, pero intentando, sobre todo, transmitir un mensaje de esperanza. “No es un libro para sufrir”, advierte a las primeras de cambio. En cualquier caso, no oculta la historia de Tatán, su hijo, un agente forestal lleno de vida que comienza a sentirse mal tras un viaje a Bolivia. El diagnóstico es contundente: cáncer de pulmón con metástasis ósea.
 “Entiendo que ‘Cayo es mortal’ puede ser un homenaje a nuestro hijo y, al tiempo, ayudar a familias que se sienten perdidas ante una situación similar”, sostiene el escritor.
Juan Andrés Sáiz Garrido en su despacho.
(Foto de El Adelantado de Segovia)

Relevo


José Antonio Abella y Amando Carabias


Hace ya siete años, en marzo de 2010, comenzó la singladura de Isla del Náufrago. Once títulos han sido editados desde entonces, libros todos ellos de los que nos sentimos orgullosos. No han sido años sencillos ni de bonanza, pero Isla del Náufrago se ha mantenido a flote gracias a los lectores y a los autores que han confiado en su proyecto. Quede constancia de nuestra gratitud hacia ellos. Y a ellos nos dirigimos para anunciarles un cambio importante:

A partir del día 15 de junio, José Antonio Abella, que presidió la Asociación Cultural desde sus inicios, deja el timón de Isla del Náufrago en manos de Amando Carabias. Si la experiencia de Abella en el ámbito literario fue el germen del proyecto, la de Amando Carabias marcará su continuación. Porque Amando Carabias es, ante todo, un poeta y un apasionado de la buena literatura. Autor de los libros de poemas Humanidad perdida (1980), Versos como carne (2010), Quizá un martes de otoño (2012) y Los andamios de los pájaros (2014). En prosa ha publicado Aquel sábado lluvioso (2001), Cuentos de Eurritmia (2004) y la novela colectiva Oscurece en Edimburgo (2011).

En lo esencial, el proyecto de Isla del Náufrago mantendrá en esta nueva etapa sus objetivos iniciales. Seguirá siendo una Asociación Cultural sin ánimo de lucro, con el 75% de sus beneficios destinado a editar nuevos títulos y el 25% a proyectos de cooperación. Seguirá apostando por la calidad literaria, pues sigue creyendo firmemente en los autores que dan lo mejor de sí mismos y en los lectores que buscan la excelencia. El tiempo y sus lectores irán diciendo el resto… En esta nueva etapa, esperamos mantener su fidelidad y, como dicen nuestros libros: «desde la soledad de nuestra isla, toda difusión de este libro y de esta editorial merecerá nuestra más sincera gratitud. Si a ti te ha gustado, recomiéndaselo a quien creas que puede disfrutar con su lectura».

Quede pública constancia del relevo y sea la fotografía que encabeza estas palabras la imagen de todo lo antedicho.


José Antonio Abella / Amando Carabias

"Cayo es mortal" en el periódico El Espinar





Cayo es mortal. en el número 270 del periódico mensual El Espinar, página 17. Aquí, podéis acceder al periódico



Este es el texto completo del artículo:

Cayo es mortal, en la Isla del Náufrago

Juan Andrés Saiz Garrido, habitual colaborador de este periódico, publica en Isla del Náufrago Cayo es mortal, donde narra la vida de su hijo Tatán. El libro estará a la venta a primeros de junio en librerías y en la página web de la editorial: isladelnaufrago.com.

La contraportada nos da pistas sobre lo que. vamos a encontrarnos dentro: Tatán Saiz Lobo, agente forestal lleno de vida y de proyectos, comienza a sentir dolores ene l pecho y en una cadera al regreso de su viaje a Bolivia. Después de un rasario de pruebas en el hospital de Cruces, el diagnóstico es contundente: cáncer de pulmón con metástasis ósea. Su padre, enfermero de urgencias, sabe que el pronóstico es fatal.

Durante una sesión en el hospital de Segovia, el padre se topa con la frase central de la novela de Tolstoi, La muerte de Iván Ilich: "Todos los hombres son mortales; Cayo es un hombre, luego Cayo es mortal". Reacciona con rabia: Todos sí, pero mi hijo, no; Tatán no es Cayo ni Iván Ilich, es un templo de bondad y belleza, con toda una vida por delante. Asumir esa muerte imparable que llega será una de las tareas que tendrá que afrontar durante la corta enfermedad.

Tras el desenlace, es tan angustiosa la ausencia que Juan Andrés se agarra a la única herramienta que le alivia, la escritura, y rememora su vida con él. Fruto de esa catarsis surge un texto cargado de amor y dolor, de reflexión honda y ternura, de emociones compartidas... Incluso de esperanza para mantener viva, en la memoria de cuantos lean este libro, la imagen de Tatán.

Estamos ante el homenaje a un hijo fallecido y, con él, a todos los jóvenes que mueren demasiado temprano, a través de un testimonio que conmueve hasta lo más íntimo de las entrañas huyendo de lo sensiblero o lo cursi, pues acerca al lector y lo lleva de la mano por los bordes de un hondo precipicio del que quisiéramos huir, aunque sepamos a ciencia cierta que en él acabaremos todos, sin excepción.

Muchos conocemos al autor a través de sus publicaciones, relatos y las Crónicas del Sentimiento que de forma cotidiana publica en nuestro periódico. En este libro no es más que el padre de Tatán.Como complemento a la lectura se prepara un archivo de fotografías relacionadas con la historia, que los lectores podrán encontrar en cayoesmortal.es

"Cayo es mortal" a vuestra disposición


Sí, ya está aquí como se anunció hace unos días. Cayo es mortal de Juan Andrés Saiz Garrido, está a la venta. Casi caliente aún, acaba de llegar.
Hablar (escribir en este caso) acerca de la muerte no es divertido. Es más, en los tiempos que corren solemos salir huyendo de estas conversación. Nos tapamos los ojos, los oídos..., y si pudiéramos hasta el alma... ¿Sin embargo, hay certeza más absoluta?
¿Cómo enfrentarse ante el hecho inapelable de la muerte de un hijo?
Cayo es mortal es una respuesta. Una respuesta valiente, estremecedora y sincera. Una respuesta también emocionante, pero que embarga en lo más hondo, muy alejada de ñoñerías y lágrimas fáciles o superficiales. Aquí encontraréis la entereza de varios seres humanos, contemplados desde la visión nada edulcorada, pero sí intensa y muy poética, de su autor Juan Andrés Saiz Garrido, quien, imbuido de vida, pasión, recuerdos y versos de Benedetti, Machado, Ángel González, etcétera, nos ofrece una ejemplo de entereza moral que podría ser un buen ejemplo para los tiempos que corren...
No es cuestión de alargarse más. Por si a alguno os interesa, ya podéis solicitarlo de la forma habitual. Seguid este enlace que os lleva hasta la página web de la editorial

Cayo es mortal, nuestro próximo libro

A la Isla del Náufrago está a punto de arribar su undécimo habitante. Cayo es mortal, así se llama la criatura, anda ya entre las máquinas de la imprenta, y cualquier día —más pronto que tarde— os anunciaremos su llegada.
Este relato no es ficción, no se trata de un ensayo o de una recopilación de artículos, os acercamos, queridos lectores, el testimonio de una experiencia personal cuya lectura conmueve hasta lo más íntimo de las entrañas, huyendo de lo sensiblero o cursi. Acaso podríamos situar su tono próximo a la serenidad del intenso dolor que rezuman los famosos versos de Jorge Manrique.
El autor de Cayo es mortal acerca al lector y lo lleva de la mano por los mismos bordes del risco de un precipicio hondísimo del que quisiéramos huir, aunque sepamos a ciencia cierta que en él acabaremos todos, sin excepción.
Valiente obra en estos tiempos que corren, en que hablar de la muerte, cuando llega inexorable, es uno de los tabúes más extendidos.
Os adelantamos el texto de la contraportada

Tatán Saiz Lobo, agente forestal lleno de vida y de proyectos, comienza a sentir dolores en el pecho y en una cadera al regreso de un viaje a Bolivia. Después de un rosario de pruebas en el hospital de Cruces, el diagnóstico es contundente: cáncer de pulmón con metástasis ósea. Su padre, Juan Andrés Saiz Garrido, enfermero de urgencias, sabe que el pronóstico es fatal.
Durante una sesión en el hospital de Segovia, el padre se topa con la frase central de la novela de Tolstoi, «La muerte de Iván Ilich»: “Todos los hombres son mortales; Cayo es un hombre, luego Cayo es mortal”. Reacciona con ira: “Todos sí, pero mi hijo no; Tatán no es Cayo ni Iván Ilich, es un templo de bondad y belleza, con toda una vida por delante”. Asumir esa muerte imparable que llega será una de las tareas durante la corta enfermedad.
Tras el desenlace, tan angustiosa es la ausencia, que Juan Andrés se agarra al recurso que más le alivia, la escritura, y rememora la vida con su hijo. Fruto de esa catarsis, surge un texto cargado de amor y dolor, de honda reflexión y ternura, de mociones y sonrisas compartidas… Incluso de esperanza en el deseo de mantener viva, en la memoria de cuantos lean este libro, la imagen de Tatán. 

Muchos conocemos en Segovia a Juan Andrés Saiz Garrido autor de este relato y, por tanto, somos perfectos conocedores de que su pasión por las letras de otros y por dar las suyas a cuantos quieran gustarlas no es una novedad. Sin embargo, a quienes no lo conozcáis, podríamos deciros que nació en el pueblo segoviano de El Espinar en 1951, que es escritor, y sanitario del Servicio de Urgencias y periodista. Podríamos añadir —en lo relativo al mundo periodístico— que entre 1974 y 1982 fue redactor de El Indiscreto Semanal, Diario de Castilla y Tierra. También que desde hace cuarenta años colabora con artículos de opinión en El Adelantado de Segovia y, más recientemente, en el periódico El Espinar. Quizá podríamos añadir, —en cuanto a libros— que entre su obra publicada destacan Los gabarreros de El Espinar (Diputación de Segovia, 1996). Guía del municipio de El Espinar (Ayuntamiento de El Espinar, 1998), Un alto en el camino (2000), Crónicas del sentimiento (2006) y El Espinar (Editorial Mediterránea, 2007). Incluso podríamos concluir este leve apunte biográfico, añadiendo que desde 2003 dirige y edita la revista profesional Transporte... 
Y sin embargo callaríamos lo que en verdad más importa, porque, sobre todo, en este libro es el padre de Tatán.