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viernes, 6 de marzo de 2026

"La sonrisa robada", una reseña rescatada (Como botella en alta mar lanzada hace casi trece años)

Portada de "La sonrisa robada"

INTRODUCCIÓN

A veces las cosas suceden porque tendrán que suceder. No estoy seguro.

Como algunos quizá aún recordéis, hubo una época en que quien suscribe llevaba una vida muy activa en lo que hasta hace menos años de los que parece se llamaba blogosfera. Eso, como suele suceder en las cuestiones cibernéticas, se acabó muy pronto por la aparición de otros formatos creativos y participativos de una inmediatez y velocidad con los que no puede competir este formato del blog...

La web de Isla del Náufrago (a pesar de estar creada en 2010, es decir no en la prehistoria de finales del siglo XX) se nos ha muerto de puro viejita e inane. Parece que su modo de operar era algo así como hacer fuego con la fricción de un par de piedras, o publicar un libro con los viejos tipos de las imprentas inventadas por Guttenberg... Bueno algo así.

¿Conclusión? Estoy reconstruyendo el edificio. No ha cambiado su dirección que sigue siendo https//isladelnaufrago.es, pero sí parte de su contenido (algunas páginas se están ampliando), la forma en que el usuario verá ese contenido y el modo en que se creando esos contenidos. Desde luego su manejo (lo reconozco y me satisface) es más dúctil, sencillo e intuitivo que la anterior, al menos para alguien no muy ducho en cuestiones informáticas.

En este proceso de reconstrucción, he llegado a la página correspondiente a La sonrisa robada de José Antonio Abella publicada en 2013 por este sello. Como muchos sin duda sabéis, al año siguiente, 2014, recibió el XII Premio de la Crítica de Castilla y León. Es decir nuestro añorado Abella, creyó y apostó por la calidad de la novela publicándola en su editorial y ganó, pues es sumamente extraño que un autor relativamente conocido (comparado con otros, claro) publicando en una editorial tan pequeña, en una Provincia tan pequeña, con una tirada tan pequeña y una distribución tan compleja (mucho más en aquellos años, pero eso es otra historia) sea tenido en cuenta de este modo.

Quien esto suscribe, Amando Carabias, actual responsable de la AC Isla del Náufrago y editor de ella desde junio de 2017, publicó el 29 de junio de 2013 en la revista cultural electrónica Alenarte revista, donde escribía por entonces, una reseña sobre esta novela. Desdeñé hacerlo en mi blog, porque pensé que la calidad de esta novela merecía una plataforma con más audiencia. Tampoco me equivoqué.

Cuando José Antonio tuvo noticia de ella (el mismo día), me manifestó por escrito en un mail que conservo su intención de pedir permiso a la directora de la revista para publicarla en este Cuaderno del náufrago. No hubo ningún problema en ese sentido, pero, imagino que a causa del paréntesis estival la cuestión se olvidó. Yo tampoco hice más, lo admito; lo di por hecho. Por entonces ninguno sabíamos que cuatro años más tarde me haría cargo de Isla del Náufrago.

Así pues, cuando he llegado a la reelaboración en nuestra web de la página de La sonrisa robada, he recordado aquella reseña y lo  mucho que le había gustado a José Antonio y la he buscado. Mi primera sorpresa es que en la página que gestionan con tanto mimo, tesón y delicadeza los herederos del escritor no aparece su referencia, lo cual parecía imposible, como podréis comprobar por lo documentadísima que está ese web. 

En mis archivos la he encontrado, pero sin que allí figurasen datos sobre su publicación. En mi blog personal, no estaba en la sección en que hubiera debido estar. Luego he indagado en los correos electrónicos, pensando que a lo mejor había pensado publicarla, pero dada su extensión, al final no lo había hecho y sí se la había remitido a Abella. [Esta circunstancia no coincidía con mis recuerdos, pero ya se sabe que la memoria a veces juega al despiste con uno]. Y precisamente allí he hallado la dirección electrónica de la publicación que como podréis comprobar está vacía.

Por alguna razón que estará justificada (quizá un problema de espacio de la web, no sé) ha desaparecido del espacio de internet ese artículo (y del resto de mis reseñas sobre otros libros también allí publicadas). 

Pero como homenaje y como recuerdo a esa obra de Abella que sólo ha tenido otras cuatro reseñas, tres citadas en su página web: Alberto Martín Baró, José Miguel López Astilleros y Nicolás Miñambres y otra del común amigo de ambos Ignacio Sanz. Así que, a pesar de que la obra esté agotada, he decidido rescatar esta mía y he decidido, casi trece años después volverla a subir en el espacio en que el editor-autor de la obra quiso que estuviera, tal y como me escribió: 

Aunque dentro de unas pocas horas inicio unas cortas vacaciones, me encantaría poder colgar tu reseña, con la referencia a Alenarte, en el blog de amigos de Isla del Náufrago. Pero veo que la página de Alenarte tiene alguna configuración de seguridad que me impide seleccionar y copiar el texto. ¿Podrías enviármelo?

Ahí va:

JOSÉ ANTONIO ABELLA. RESEÑA DE "LA SONRISA ROBADA" (29 DE JUNIO DE 2013)

José Antonio Abella porta un ejemplar de la novela


La sonrisa robada. José Antonio Abella.
2013. La Isla del Náufrago. 626 páginas
Por Amando Carabias María.

Conocer a José Antonio Abella (Burgos, 1956) —médico, escultor, escritor y editor—, residente en Segovia desde hace más de veinte años, podría hacer sospechar que mi opinión se tiñe de cariño y, por tanto, no soy objetivo. Sin embargo, cuando reseño libros de amigos y conocidos mantengo, primero, que la objetividad no existe, pues somos sujetos; y, segundo: procuro que la amistad no empeñe ni empañe mi juicio, sino que me ayude a penetrar en detalles que me pasarían desapercibidas. Así que quienes hayan leído esta novela, espero que me perdonen la contención, pues procuro ser prudente para evitar daño en la obra reseñada: el exceso de elogios lastima más que ayuda.

Centremos el asunto. Leemos en la contraportada de la novela:

Entre enero de 1949 y diciembre de 1953, la joven alemana Edelgard Lambrecht y el poeta español José Fernández Arroyo intercambiaron un intensa correspondencia que marcaría la vida de ambos.
Basada en las cartas manuscritas de Edelgard, en el diario de José y en años de investigación documental sobre la Segunda Guerra Mundial y su posguerra inmediata, esta novela constituye un singular testimonio del sufrimiento del pueblo alemán tras la caída del nazismo, cuyos innumerables crímenes no sirven de justificación a la barbarie que las tropas aliadas, especialmente las soviéticas, ejercieron sobre la población civil de un país convertido en ruinas.

En esta oculta tragedia los quince millones de alemanes expulsados de sus hogares en Prusia, Pomerania, Silesia o los Sudetes (de los que dos millones murieron durante la deportación) merecen más que una pequeña mención en los libros de Historia.

“Todo lo perdimos —escribe Edelgard en la primera de sus cartas—: nuestra madre, nuestros dos hermanos y otros parientes próximos, la patria y los bienes; también nuestra salud sufrió mucho…” (…)

De ello trata esta novela, pero también y sobre todo de la capacidad para sobreponerse al infortunio, del amor a la vida, del a todo lo que en la vida merece ser amado

Así pues, La sonrisa robada es la búsqueda de un tesoro escondido contada a través de la peripecia del propio autor. En cierto sentido —aunque no sólo—, es un cuaderno de bitácora donde se plasman investigación, descubrimiento y ahondamiento de una verdad que quizá sorprenda, narrada, además, con el estilo de Abella que nos ha entregado durante estos lustros obras memorables, al menos para mí, como Yuda, Crónicas de Umbroso, Tierra leve, El balcón de la mirada o Unas pocas palabras verdaderas.

Durante la presentación de la obra, el 13 de abril pasado en el Centro de Interpretación de la Judería de Segovia, el autor refería esa verdad descubierta durante su investigación y documentación. La historia la escriben los vencedores, quienes se apresuran a tapar sus tropelías; pero siempre intuí que la población alemana sufrió algo similar a lo que su ejército hizo sufrir a otros. Tras leer la novela, esta intuición, a la que llegué aplicando la ‘lógica’ bélica, cobra carácter terrorífico y hace que crezca la repulsión hacia la insaciable sed de destrucción, odio y venganza que parece anidar en los corazones humanos. Los datos convierten mi intuición en sombra de humo.

Aclaro rápidamente —para evitar sospechas—: el autor no podrá ser tachado de filonazi o similar, salvo que se quiera calumniarle. A poco que se lea esta novela y su obra previa, tal cuestión se descartará. Por el contrario, Abella repudia cualquier violencia y queda anonadado ante la repetición de los genocidios a lo largo y ancho de la historia y del Planeta. Quien haya leído su novela Yuda sabe de qué hablo. Yuda es un judío segoviano que tiene que salir de su ciudad en cumplimento del decreto de expulsión y cuenta su experiencia de diáspora desde Sefarad. Pues bien, la misma emoción dolorosa que se transmite por la expulsión de los judíos españoles, encontrará en La sonrisa robada cuando se topa con esa parte de la historia que se nos ha ocultado. ¿Se podrá oponer a mi argumento que si el ejército nazi no hubiera cometido genocidio contra judíos y otros pueblos o minorías, el ejército de Stalin no se hubiese comportado con tal saña? ¿Podrá argüirse que si Hitler no hubiera ordenado los bombardeos sistemáticos y dañinos sobre Inglaterra, la Air Force con sus aliados norteamericanos no habrían masacrado Berlín, Düserdolf, Dresde, Sttetin…? A mi modo de ver no es argumento la venganza, la aplicación taxativa, sin matices ni proporción de la inhumana ley del talión. Como decía Gandhi —y recoge Abella—: «Ojo por ojo, y todo el mundo acabará ciego».

Otra pregunta sobrevuela la novela: ¿La población alemana podía no ser nazi o, al menos, simpatizante del nazismo durante aquellos años? Aunque muchos supieran lo que sucedía y callaban, la mayoría no era capaz de imaginarlo. Los criminales eran esposos, padres, hermanos, hijos, cuñados, amigos de alguien que no estaba en el frente, que no podía sospechar que en el frente y en los campos de exterminio actuaban como carniceros.

Los sistemas fundados y alentados por el mesianismo destruyen el libre pensamiento, pues su cimiento evita la educación de la razón, del pensamiento de ideas, de la libertad de opinión y crítica; por el contrario, se adoctrina, y no sólo en escuelas, usando todos los medios al alcance del poder, que son muchos. El mecanismo es antiquísimo, simple y eficaz: repetir constantemente (con insistencia de plomo —diría Abella—), la misma idea desde la infancia; aunque la afirmación sea mentira, se hace sustancia del pensamiento y creencias individuales y colectivas. Cuando la educación se basa en fe o irracional seguimiento del líder, se está adiestrando a soldados que entregarán la vida o, en su defecto, cumplirán toda orden del todopoderoso líder. Dice Abella: «La fe separa y la duda une». Estoy conforme y roo con rabia los versos del Nóbel ruso Solzhenitsyn, orla del libro:

“La niña yace muerta en el colchón. /¿Cuántos se han acostado en él?! / ¿Un pelotón, quizá una compañía? / Una chica convertida en mujer, / una mujer convertida en cadáver. // Todo se reduce a frases simples: / ¡Nada se olvide! ¡No perdonemos! / ¡Sangre por sangre, diente por diente!”

¿Trata La sonrisa robada sobre la II Guerra Mundial? No sólo. Esta novela —poliédrica, compleja y ambiciosa—, sin buscarlo, se topa, por así decir, con parte de las atrocidades de la II Guerra Mundial. Me explico.

Como un regalo para su amigo Pepe, Abella rastrea qué fue de Edelgard Lambredcht, la joven alemana con quien mantuvo un idilio epistolar durante cinco años (entre 1949 y 1953), recogido por el poeta manchego en “Edelgard” diario de un sueño (1948-1953) (Diputación de Ciudad Real, 1991)*. Abella y los lectores del diario del poeta sabemos la historia, pero sólo conocíamos la versión de Fernández Arroyo. Abella sintió una especial atracción por la figura de la muchacha alemana, nacida en Stettin (actualmente Szczecin, Polonia) en 1926, y que, tras el final de la contienda, fue deportada a Flensburg donde se carteó con el poeta, quien la visita en 1953. Abella da un paso inmenso: completa la historia buscando las huellas de la vida Edelgard, hacer real el sueño de José Fernández Arroyo. La novela arranca del libro de Pepe y las conversaciones mantenidas sobre este asunto, recrea ese viaje en autostop de 1953, y, a la vez, recrea cinco años de misivas que, casi desde su inicio, es idilio.

Como se deduce por las fechas y lugares citados, la ominosa guerra forma parte necesaria de la historia. Otra cosa hubiera sido increíble. Al aparecer la guerra en Stettin con su rostro más cruel (bombardeos aéreos, saqueo, deportación de la población por el inmenso crimen de ser alemanes), la historia toma una dimensión trágica, pero, al mismo tiempo, más emocionante, porque lo que importa de la novela es el triunfo de la vida, la lucha por sobreponerse al dolor, a la adversidad, a la enfermedad. Incluso cuando el dolor se clava en la entraña, la adversidad nos despoja y la enfermedad nos acompaña a la muerte.

Edelgard, la mujer de la sonrisa robada —la lectura del libro desvelará este misterio—, representa esa lucha, el amor intenso a la vida a pesar de todo, incluso intuir lo que sucedería.

Reconstruir la biografía de Edelgard Lambrecht partiendo de un nombre, unas cartas sin referencias concretas y una dirección de hace sesenta años en una ciudad del norte de Alemania no es sencillo. Hay que tener muchos arrestos y estar seducido por este asunto para embarcarse en semejante aventura.

¿Es más La sonrisa robada?

La novela es poliédrica, repito, y ya he señalado tres caras: el libro de José Fernández, generatriz del relato; el sufrimiento del pueblo alemán tras la derrota del ejército nazi; la historia de Edelgard Lambrecht y su familia.

Señalo una cuarta, la que ahorma la novela: la búsqueda del autor. José Antonio escribe una bitácora del proceso personal y reflexivo que los continuos descubrimientos y dudas le han ido moldeando durante los más de tres años que duró la tarea, sobre todo en lo relativo al descubrimiento del sufrimiento del pueblo alemán, hasta ahora silenciado, o reducido a una nota a pie de página de la Historia. Esta novela no deja indiferente al lector. A poco que se enfrente a ella sin prejuicios, ve aflorar nuevos elementos fundamentales en nuestro paisaje de la memoria, por así decir. Es como si al restaurar un cuadro reapareciera un horizonte oculto para el espectador: no se altera lo que ya se conocía, pero la visión del conjunto se modifica. Consciente de lo que se trae entre manos, Abella camina junto al lector y le lleva de la mano mostrándole los datos que añaden nuevos perfiles a lo ya sabido. Ni niega ni desmiente lo conocido, nos hace comprender que se nos ha ocultado algo también horrible. Como dijo durante la presentación:

Sólo las falsas monedas tienen una cara. Las monedas verdaderas tienen dos caras y conviene conocer ambas.

La novela es arquitectura que sobrevuela sobre sólidos muros. Esto es parte fundamental del estilo, tarea de escritor. Aunque comparte cierta metodología con la investigación histórica y periodística, pues el trabajo de documentación en múltiples fuentes escritas y testimonios orales procedentes de EE. UU., Alemania y Polonia es exhaustivo, esta titánica tarea no pasa a la novela como sucesión de datos que ahogan la narración. Más bien la ingente documentación y testimonios manejados son sustrato invisible para el lector que, sin embargo, agradece esta labor pues sirve para acercarse lo más posible a la verdad. Tanto, que las partes en que el novelista escribe en estado puro, no son conjeturas verosímiles, sino probabilidades próximas a lo real.

El estilo de Abella es claro, preciso, sobrio e infatigable. Es sincero consigo mismo. No adopta poses de sabio que conoce de antemano lo que sucederá. Duda más de una vez. Está a punto de arrojar la toalla. Se asombra con los datos que aparecen ante su mirada sorprendida. Modifica sus iniciales premisas. Se emociona ante lo inesperado (como al tocar la tierra donde yacen las cenizas de Edelgard, uno de los instantes más estremecedores del texto, exento de recursos ‘lacrimógenos’). Se adapta a la verdad que surge… Nada oculta al lector.

Como si construyera una trenza con cuatro tramas (el libro y los recuerdos de Pepe Fernández; la vida de Edelgard y su familia; el final de la II Guerra Mundial; su tarea de investigación y acercamiento) esculpe la novela que guarda una sorpresa que al lector le bordará un nudo en el corazón y le recordará al más hermoso de los amaneceres. El lector no merece** que mi torpeza haga trizas esta sorpresa última, este clamor a favor de la esperanza, a favor de creer que, a pesar de todo y a pesar de cuantos a lo largo de la historia se empeñan en lo contrario, la vida siempre es más que la muerte y la esperanza siempre encuentra su camino y el amor vence, incluso sobre el territorio de la destrucción.


___________________

* Al año siguiente, 2014, Isla del Náufrago reeditó este diario, por eso hoy lo he enlazado a nuestra web.

** Ni siquiera trece años después, aunque ya no se considere espóiler, lo voy a hacer.

sábado, 4 de noviembre de 2023

Al sol y al raso. Emilio Siegfried

Abrimos esta ventana para anunciaros que tenemos nuevo libro Al sol y al raso escrito por Emilio Siegfried, se trata del segundo ejemplar de la colección Euritmia Poesía.

Algunos nos comentan, no se sabe muy bien si en broma o en serio, que en los tiempos que corren, empeñarse en publicar libros (aunque sea muy de tarde en tarde) y mucho más si son de poesía demuestra las pocas luces del editor. Quizá haya algo de razón en tales afirmaciones, pero a pesar de tantas cosas, hay un impulso interno que impide bajar del todo los brazos y mostrarse inerme, abatido.

Pero volvamos al asunto de esta entrada, bueno a los asuntos: Al sol y al raso y Emilio Siegfried.

EL AUTOR


Hablar de Emilio Siegfried puede ser tan sencillo como haber transcrito lo que aparece en la página de su libro en la editorial o en la solapa del poemario, esa nota biográfica que apenas deja vislumbrar toda una trayectoria vital. Sin embargo, en este caso, hay una sola frase que nos asoma a un universo especial. Emilio Siegfried "es veterinario y de profesión: poeta". Así pues, ante nosotros se presenta un poeta quizá en un sentido más vital que bibliográfico, pues (a parte de algunas colaboraciones colectivas) Al sol y al raso es su segundo libro editado tras Los versos vuelan despacio (Vitruvio).


Los que conocemos un poco a Emilio (no voy a presumir aquí y ahora de lo que no soy) sabemos que la poesía no es solo una actividad a la que dedica muchas horas de su vida, sabemos que es una pasión que se nutre no únicamente de su escritura, si no (sobre todo) de sus lecturas. En muchas ocasiones, escuchar a Emilio hablar de poesía es oírle hablar de fascinación por poemas y poetas. 

Por tanto, para Isla del Náufrago es una suerte contar en su catálago con Emilio Siegfried.

EL LIBRO

Portada de Al sol y al raso
En esta ocasión va a ser sencillo hablar sobre este libro, porque alguien ya me ha dado por escrito su opinión, es decir, no tengo nada que pensar, aunque no sería muy difícil, pues durante estos últimos dos meses, digamos que Al sol y al raso ha formado parte de mi cotidianidad, o de unas cuantas horas de la misma, al menos y durante este tiempo he viajado con el autor hacia la inmensidad de lo íntimo, hacia el aparente silencio de una reflexión continua, hacia el proceso que va de la melancolía a la felicidad que se aproxima o, al menos, se vislumbra.


Pero, en este caso, transcribo parte de ese comentario escrito por el poeta y amigo Luis Llorente, cuyas opiniones valoro, porque aúnan conocimiento literario más que sobrado y pasión por la poesía, mucha pasión. Después de haber encontrado semejanzas con el tono de Brines cuando Emilio se pone metafísico, o con el de Ángel González, cuando es intimista o coloquial, o con el de Pepe Hierro cuando cuenta algo personal, escribe:

"Lo que más me está gustando es su unidad y su limpieza. A lo largo de sus páginas se percibe un mundo, una temática. Y esa homogeneidad (no exenta de permitirse alguna licencia en poemas que van por otro camino, que tienen otro registro o tono) se agradece. Y aun cuando se permite esas licencias, está logrado por estar bien distribuidos."

Y, después de haber ponderado la calidad general de los poemas calificando algunos como formidables, Luis finaliza su comentario así: 

"Si tuviera que poner una palabra para este libro, es equilibrio. Un libro equilibrado que rezuma belleza y sinceridad."


UN POEMA

      

 Mayo mayea

A Óscar y Yolanda

El abrir de este mayo te conduce 
de nuevo hacia la luz, aquella 
que perdiste entre silencios 
y otros muchos vacíos. Hoy 
pequeño el resplandor, mañana 
la caricia de estas hojas será 
en su aleteo inmenso.

No percibes los restos naufragados, 
la morada del hambre en su deriva, 
porque el óxido es para el olvido 
lo que el cantar de las aves 
una siembra segura. 
                             De esperanza 
resistimos y somos 
en este mes de mayo, todavía.


Así pues, ya tenéis a vuestra disposición (Tanto a través de la página web como en vuestras librerías) este nuevo poemario.


 

domingo, 16 de abril de 2023

La prensa y "El burgués que salió de la caverna"

Es verdad que aún no tenemos fecha para la presentación del libro de Pedro Álvarez de Frutos, pero la prensa segoviana ya se ha hecho eco de su salida a la venta en librerías.

Traemos aquí, para dejar constancia los enlaces de ambos artículos, que demuestran el interés que El burgués que salió de la caverna está suscitando.

Primero fue El Adelantado de Segovia, quien el pasado día 7 abril publicó una reseña sobre la nueva obra que hemos tenido la fortuna de publicar en Isla del Náufrago. Aquí se puede leer dicha información. En ella se dan a conocer a los lectores del periódico lo fundamental de la obra, y, así mismo (lo que desde Isla del Náufrago agradecemos profundamente) se da cuenta de nuestra actividad.

Pedro Álvarez de Frutos.
Foto DS El Día de Segovia

Por su parte, durante este fin de semana (15-16 de abril de 2023) ha sido El Día de Segovia quien ha llevado a su edición en papel un artículo de Marcelo Galindo elaborado tras una amplia charla con el autor. Dicho texto, además, también lo ha subido en su cotidiana edición digital, como se puede comprobar si clicáis en este enlaceEl periodista vierte en su texto el contenido de la charla con el autor del libro. Podemos leer en la información los antecedentes que preceden a El burgués que salió de la caverna, relativos al estudio realizado por Álvarez de Frutos sobre el padre del poeta barcelonés, y algunas de las claves intelectuales, poéticas, biográficas e históricas que sirven para ubicar en su justo punto el libro ahora editado.

Por cierto, y enlazando con el inicio de estas líneas, obviamente en cuánto podamos concretar la fecha de su presentación, aquí dejaremos constancia del feliz acontecimiento. 

Pero, como he dicho en más de una ocasión, el libro no sólo puede adquirirse el día y en el lugar donde se presente, el libro está y estará en las librerías o (si eso no es posible) también desde nuestra página web se puede acceder a él, como podéis comprobar aquí.


sábado, 1 de abril de 2023

Retomando actividad... Espero

Ha habido circunstancias de todo tipo que han impedido venir a este lugar como hubiera debido.

No me voy a excusar por estos abandonos. Pero voy a hacer lo posible por enmendarlos, mejor dicho por paliarlos.

Al fin y al cabo los libros no son como los periódicos en cuanto a su caducidad se refiere, sino que su vida es más prolongada de lo que parece.

Cualquier visitante del blog (cada día más escasos, por lo que me cuentan), si únicamente ha tenido esta fuente de información sobre nuestras actividades, habrá pensado que desde la edición de La sombra del pantano de Ignacio Sanz, nada hemos hecho de Isla del Náufrago.

Error.

Se han publicado otros libros: Diario de Cristal de Maite Hernangómez, Tocar los círculos, escrito por Sergio Artero y que es el primer título de la nueva colección "Euritmia poesía" y, en estos días empieza a estar en las librerías El burgués que salió de la caverna. La Guerra Civil y el Franquismo vistos por la poesía de Jaime Gil de Biedma, de Pedro Álvarez de Frutos.

De los libros de Maite y de Sergio se dio cuenta en nuestro perfil de Facebook en su debido momento, pero aún así, durante los próximo días subiremos la entrada que se corresponde, individualizada para cada uno, con el ánimo de que nuestro fondo de recuerdos que este blog no se pierda ni uno de los más importantes. A sabiendas de que los libros, tienen una vida más larga que cualquier publicación, que siguen vivos y en las librerías pueden obtenerse... Incluso a través de nuestra página web.

Aquí os dejamos la portada de los tres (diseñadas todas ellas por Mariano Carabias, en el caso de Diario de Cristal usando una imagen creada por Maite) así como un retrato de sus autores, iremos actualizando en los próximos días, escribiendo sobre cada uno una entrada individualizada, como se merecen.




 





viernes, 30 de noviembre de 2018

Ignacio Sanz: "La sombra del pantano"

Este proyecto editorial, acaba de dar otro paso. En esta ocasión comenzamos a explorar el territorio del relato breve con el inicio de una nueva colección que hemos bautizado con el nombre de Vivac y que inauguramos con la novela corta La sombra del pantano de Ignacio Sanz.
El proyecto que ahora inauguramos será de pequeños libros –en cuanto a su formato (10 por 15 cm)– editados con el mayor cuidado y cariño. En este caso, cien páginas con varias fotografías a color, debidas al Martín López Sanz, incluida la de la portada, cuya imagen también os adjuntamos.
Como siempre, está ya a vuestra disposición en la página web de la editorial y, además, se puede adquirir en las librerías.
No es cuestión de alargarnos más, aquí os dejamos algo de lo fundamental de la novela y su autor.
El libro
La sombra del pantano
Portada del libro. PVP 7,00 €
es el último relato escrito hasta ahora por Ignacio Sanz, con el que Isla del náufrago inicia su colección de relatos Vivac.
El autor, aprovecha el anuncio de la construcción de un descomunal pantano en el curso medio de un río para reflexionar sobre el abandono de nuestros pueblos, la soledad, lo complicado de las relaciones humanas, sobre cómo el capitalismo salvaje, con tal de obtener réditos desproporcionados, no repara en nada, ni siquiera en anegar setecientas hectáreas de bosque con todo lo que eso supondría: la muerte de pinos, álamos, olmos, helechos, encinas…, toda la fauna, y, por si esto fuera poco, arrasar la memoria de sus habitantes.
El autor
Ignacio Sanz. Lastras de Cuéllar, 1953. Cuenta con una vasta obra publicada que abarca novela, relato, viajes, literatura infantil y juvenil y etnografía. Narrador oral y columnista de El Norte de Castilla. “Retrato de un ciempiés”, “María, ojos de lechuza” (Isla del Náufrago) y “El diente de oro de la abuela Vladimira” son sus tres últimos libros publicados. Algunos de sus libros se han traducido a varios idiomas.

«Noto un rebullir de ortigas en la tripa cuando pienso que pueden construir un pantano en el pueblo de mis padres»



martes, 29 de mayo de 2018

Autorretrato postal. Maribel Gilsanz

Pasa el tiempo. Es un tópico decir que lo hace muy rápido, pero, como cualquier tópico, tiene mucho de cierto. Todo en realidad.
Porque ahora abro este blog y me doy cuenta que han pasado algo más de siete meses desde la última entrada que subí.
Siete meses desde que lanzásemos al vuelo María, ojos de lechuza...
Pero estamos de vuelta. En esta ocasión para anunciaros a todos que acaba de llegarnos de la imprenta la nueva criatura, un nuevo proyecto editorial: Autorretrato postal, escrita por Maribel Gilsanz.

Maribel Gilsanz
Escritora y artista plástica nacida en Navalmanzano (Segovia). 
La autora
Autora de las novelas Doble o nada y El punto invisible, publicadas por la editorial La Tertulia de los Martes, 2008. 
Ha colaborado con artículos y relatos en diferentes medios, como la revista Campo de Agramante, de la Fundación Caballero Bonald; y Ámbitos Feministas, editada en el departamento de lenguas modernas de Western Kentucky University. 
Las publicaciones más cercanas de relatos en libros colectivos se encuentran en: Hablando con Teresa de mujer a mujer, editado por el Gobierno de Cantabria, 2015. Segovia Negra, editorial Derviche, 2016. El Cronógrafo, editorial Almuzara, colección de relatos Fide, 2016.
Ha participado con textos de arte en catálogos, poemas en recitales, como asesora en exposiciones culturales, jurado en concursos literarios, moderadora en encuentros y presentaciones de libros. 

Portada de la novela
La escritora María Sentís escribe una carta dirigida a su marido con la intención de desprenderse de los velos que han cubierto una vida llena de secretos. La carta va tomando vida propia y se convierte en un lugar al que la protagonista accede para observar su mundo emocional. Se mira en ella como en un espejo y construye un autorretrato con los otros rostros que pasan por él. Esos personajes importantes de su vida que, afectados por su forma de mirarlos, quedan impregnados de ella y nos ayudan a descubrir su propia manera de amar, perdonar o traicionar. Su sexualidad. Sus interrogantes.
La fuerza que ofrecen los cambios de siglo para la transformación social y personal y el aniversario de su hijo fallecido años atrás, le ayudan a emprender un ejercicio de introspección que provoca en ella una metamorfosis. Entra en la nueva etapa con la sensación de que la existencia ya no puede proporcionarle más que recuerdos. Pero la vida se revuelve y ofrece sorpresas a cada paso. Solo hace falta dilatar la escritura de una carta, dejar que pase el tiempo, para darse cuenta. Repetir o experimentar nuevos aciertos y errores. Descubrir que hay muchas maneras de vivir. 

Salto del duelo al sexo como quien se zambulle en una piscina para soportar el infierno.

domingo, 29 de octubre de 2017

María, ojos de lechuza

Queremos compartir con todos nuestros amigos, lectores y seguidores la alegría de esta pequeña editorial por el nuevo libro que acaba de ver la luz: "María, ojos de lechuza" escrito por Ignacio Sanz e ilustrado por Mariano Carabias.
Cuando llegó el original escrito por nuestro admirado Ignacio Sanz, no dudamos acerca de su calidad y por tanto de la suerte que habíamos tenido al haber caído en nuestras manos. Aunque era un pequeño reto para la línea editorial, pues es el primer título en el ámbito de la literatura infantil o juvenil, intuimos que su publicación era un desafío que se debía afrontar, pues, a nuestro modo de ver, se trata de un texto muy adecuado para acercar a nuestros niños a partir de los nueve o diez años a otras claves algo diferentes de lo que están acostumbrados. pero mejor os dejamos con el texto que aparece en su contraportada:
Zacarías, el niño narrador de “María, ojos de lechuza” cuenta los curiosos paseos que da por La Alameda del Parral de Segovia, al lado de su tío, el pintor Jesús González de la Torre y de Zoila, su gata, tocada con una extraña mancha azul en la cola. Los tres, tío, sobrino y gata, siguen el vuelo errático de la lechuza que habita en la Alameda en la que vive reencarnada la escritora María Zambrano. Zacarías, Zoila y Zambrano comienzan por “z”. Detrás de esta historia late un acercamiento al mundo de la creatividad. Junto con el tío, el sobrino, la gata y la lechuza, en estos paseos iniciáticos, aparecen también los poetas San Juan de Cruz y Antonio Machado, dos paseantes insignes de un valle cargado de historia y espiritualidad
Al mismo tiempo, también destacamos la riqueza y calidad de las ilustraciones de Mariano Carabias realizadas al servicio del texto, que lo realzan y que, deseamos de todo corazón, ha de encantar a los pequeños... Pero no sólo a los pequeños. También los adultos podrán asomarse con deleite y provecho a esta propuesta que nos ofrece la imaginación del incansable Ignacio Sanz.

EL AUTOR 
Ignacio SanzFoto
 © Martín López Sanz
IgnacioSanz (Lastras de Cuéllar, 1953). Al menos para quienes vivimos en Segovia (aunque no sólo), es de sobra conocido, pues su trayectoria es amplísima. Isla del Náufrago puede presumir de que "María, ojos de lechuza" es el segundo título de nuestro catálogo debido a su prolífica pluma, pues ya hace unos años editamos su libro de relatos para adultos "Una tierra mansa". Nació en Lastras de Cuéllar en 1953 se define como escritor y narrador oral. Vive en Segovia. Autor de una abundante obra literaria que abarca novela, relatos, viajes, etnografía y literatura infantil y juvenil. Distinguido en dos ocasiones con el premio “Ala Delta” de literatura infantil por “Una vaca, dos niños y trescientos ruiseñores” y por “El hombre que abrazaba a los árboles”. También recibió el premio “Príncipe preguntón” por “Picasso me pica”. Columnista de “El Norte de Castilla”, dirige el Festival de Narradores Orales de Segovia.

EL ILUSTRADOR

Mariano Carabias
Mariano Carabias (Segovia, 1963). Al igual que el autor, es de sobra conocido en nuestra ciudad. Artista plástico e ilustrador. Autor de una variada obra artística que abarca distintas técnicas y medios expresivos; desde aquellas que se integran en la arquitectura, como los murales cerámicos, esgrafiados y vidrios grabados al chorro de arena, hasta la faceta más íntima de la pintura, destacando exposiciones individuales en Madrid, Barcelona, Zaragoza, Tenerife, Segovia... Tiene ilustrada una veintena de libros, destinados al público infantil y al mundo de los adultos. Con este bagaje profesional apenas esbozado para Isla del Náufrago era una apuesta segura contar con su colaboración en este primer libro ilustrado de nuestro catálogo.
EL LIBRO
Aquí os dejamos el aperitivo en forma de imagen de la cubierta. Se trata de un ejemplar de 64 páginas de 14 cm. por 21,5 cm impreso en papel Offset ahuesado de 80 gramos. Su portada es estucada mate de 300 gramos plastificada en mate.
Ya a la venta por los canales habituales: a través de nuestra página web y en librerías de Segovia.

Cubierta del libro
PVP 12,00 € 



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