Técnicas originales para una variada temática

Unas pocas palabras verdaderas 
(y otros falsos relatos)
José Antonio Abella. Isla del Náufrago Ediciones, Segovia, 2011. 348 pp.
NICOLÁS MIÑAMBRES
Tal vez José Antonio Abella (un caso más de profesional de la medicina que armoniza su actividad con la creación artística) no haya recibido el espaldarazo de la justa popularidad. Su obra, extensa y original, merece mayor reconocimiento. La presente colección de relatos (donde se incluyen varios ganadores de premios importantes) es una confirmación de su mundo personal y profesional, decodificado de alguna manera en el luminoso «Prólogo prescindible».
Todas las técnicas literarias y buena parte de las experiencias vitales pueden considerarse presentes de alguna manera en estos relatos. Desde los tiempos del bachillerato (reflejados como recurso metaliterario en «La ceguera del escribano», y como feliz recuerdo en «La última lección de Germán Bueno») hasta el rescate de seres humildes, como el ser invisible de «El contratiempo», el abuelo de «El fin de las palabras»; o el protagonista de «Miga de pan». Entre esos simbólicos extremos humanos pueden situarse narraciones vinculadas, directa o indirectamente, a la profesión del autor. Hay alguno de extremada dureza, como «Piernas», sin que falte una narración aterradora, «El escultor de almas»; o de crueldad esperpéntica, como «La fosa común». De gran impacto emocional resulta «Alejandra», reflejo de unas relaciones humanas de incuestionable dramatismo.
En una obra tan extensa y variada, el lector encontrará también relatos armoniosos, de ingeniosa plasticidad (como los frutos de lo metaliterario en «El ladrón y la llave») o la belleza enigmática que subyace a «Escrito en el barro». O en «Ojos de luna», el único relato de cierta brevedad. Faltan algunas referencias a otras muestras del libro, pero lo dicho puede servir de testimonio razonable del riquísimo mundo de José Antonio Abella y, especialmente, de la maestría para plasmarlo en una serie de narraciones como la que esconden estas páginas.
Artículo publicado en DIARIO DE LEÓN, 
suplemento literario FILANDÓN (29-5-2011)

No hay comentarios: